A la historia

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sábado, 8 de agosto de 2015

Andrés Eloy Blanco





CUMANÁ 06/08/1896 — CIUDAD DE MÉXICO 21/05/1955





         Insigne poeta venezolano, miembro de la "Generación del 28". Sus padres fueron Luis Felipe Blanco y Dolores Meaño. Su infancia transcurre en la isla de Margarita hasta que se traslada a Caracas en 1908 para estudiar en el Colegio Nacional, regentado entonces por Luis Ezpelosín. Luego ingresa a la Universidad Central de Venezuela donde se gradúa de abogado en 1918. Desde joven mostró gran talento literario reconocido en diversos concursos. En tal sentido, uno de sus primeros poemas, "La espiga y el arado", fue premiado en los Juegos Florales de Ciudad Bolívar en 1916. En 1921, publica su primer libro Tierras que me oyeron; y en 1923, recibe el primer premio en concurso promovido por la Real Academia Española de la Lengua, en Santander (España), a la cual concurrió con su Canto a España, lo que le dio notoriedad internacional.


Casa Natal
Casa natal de Andrés Eloy Blanco en Cumaná.


         En 1928 forma parte del grupo de estudiantes universitarios que se alzaron en contra de la dictadura del Gral. Juan Vicente Gómez. Por tal motivo, entre 1928 y 1933, va a prisión en La Rotunda, y de allí al castillo Libertador de Puerto Cabello (1933-1934). En esos años de encarcelamiento dio muestras de gran fortaleza física y moral, ya que pese a tener pesados grillos en los pies, siguió produciendo originales escritos que luego sus hermanas se encargaban de pasar en limpio.


         Enfermo fue confinado a Valera (1935). Mientras estuvo prisionero en las cárceles gomecistas estableció contacto con los campesinos y obreros analfabetas llevados a estas prisiones, los cuales inspiraron algunas de sus obras: Barco de Piedra, Malvina Recobrada (1937), Abigail (1937), Baedecker 2000 (1938) y Navegación de altura (1941].


         En estos libros AEB empleó un tratamiento de la realidad que él mismo denominó como "colombismo", y que derivaba de una actitud descubridora del poeta en contacto con la realidad americana.

Blanco
Monumento a Andrés Eloy Blanco en el Parque el Retiro de Madrid.


         Después de la muerte de Juan Vicente Gómez (1935) milita en el Partido Democrático Nacional (PDN) y resulta electo presidente del entonces Concejo Municipal del Distrito Federal. También funda el semanario humorístico El Morrocoy Azul (1941). Es diputado por el Distrito Federal (1945) y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (1946-1947). Electo ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Rómulo Gallegos, representa a Venezuela en la Asamblea de las Naciones Unidas (París 1948). Luego del derrocamiento de Gallegos (24.11.1948) es desterrado a Cuba y posteriormente a México, donde muere en un accidente automovilístico. Días antes publicó su obra " Giraluna".

          En 1973, el entonces Congreso Nacional editó las obras completas del poeta, en 10 volúmenes, 5 de los cuales recogen su labor periodística (crónicas y ensayos cortos). En esta edición, también están contenidos sus discursos, que son de calidad excelente, pues era un gran orador, acaso uno de los mejores que ha tenido Venezuela en el siglo XX. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde 1981.

Blanco
Andrés Eloy Blanco.


         Andrés Eloy Blanco quería su propia voz, como él mismo lo dijera en el prólogo a su libro Poda. Y para encontrarla debía ir a la más segura y pródiga fuente de inspiración: el pueblo, el paisaje de Venezuela y América. AEB atendió siempre a lo que decía la gente, la calle. De allí la gran popularidad de la cual gozó con sus versos.

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La Renuncia, de Andrés Eloy Blanco

He renunciado a ti. No era posible.
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.

Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...

He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;

Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los dientes;

Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.

He renunciado a ti, como renuncia el loco a la palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales en los escaparates de las confiterías...

He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!

Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño...


Píntame angelitos negros

Píntame angelitos negros deAndrés Eloy Blanco
Mural en la plaza Andrés Eloy Blanco
en el centro de Caracas

¡Ah mundo! La Negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su negrito,
sí señor.
—Ay, compadrito del alma,
¡tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le acataba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;
Dios lo tendrá dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito del Cielo.
—Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.
Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.

Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.
No hay pintor que pintara
angelitos de mi pueblo.
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.
Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.

Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarte en el cielo,
angelitico del diablo,
serafín cucurusero.
Si sabes pintar tu tierra,
así has de pintar tu cielo,
con su sol que tuesta blancos,
con su sol que suda negros,
porque para eso lo tienes
calientito y de los buenos.
Aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.
No hay una iglesia de rumbo,
no hay una iglesia de pueblo,
donde hayan dejado entrar
al cuadro angelitos negros.
Y entonces, ¿adónde van,
angelitos de mi pueblo,
zamuritos de Guaribe,
torditos de Barlovento?
Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo
y al lado del ángel rubio
y junto al ángel trigueño,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.

La loca Luz Caraballo

De Chachopo a Apartaderos
Camina luz Caraballo
con violetitas de Mayo
con carneritos de Enero

Inviernos del ventisquero
farallón de los veranos
con fríos cordilleranos
con riscos y ajetreos
se te van poniendo feos
los deditos de tus manos

La cumbre te circunscribe
al solo aliento del nombre
lo que te queda del hombre
que quien sabe a donde fue
Cinco años que no te escribe
Diez años que no lo ves
y entre golpes y traspiés
persiguiendo tus ovejos
se te van poniendo viejos
los deditos de tus pies

El hambre lleva en sus cachos
algodón de sus corderos
tu ilusión cuenta sombreros
mientras tu cuentas muchachos
una hembra y cuatro machos
Subida, bajada, brinco
y cuando pide tu ahínco
frailejón para olvidarte
la angustia se te reparte
uno, dos, tres, cuatro, cinco
Tu hija esta en su serrallo
dos hijos se te murieron
los otros dos se te fueron
detrás de un hombre a caballos

La Loca Luz Caraballo
dice el decreto del juez
porque te encontró una vez
sin hijos y sin carnero
contandito los luceros
seis, siete, ocho, nueve, diez.











Fuentes:
iuetab.tec.ve
Venezuela Tuya 
revistavoces

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